Di Sí a la buena Actitud, di Sí a la Acción

Mucho he leído en las redes sociales este verano sobre el término actitud. Muchas frases llamativas y motivantes que nos hacen creer que, con solo la actitud, moveremos montañas o nuestros problemas se volverán más livianos.

Pero, ¿crees que esto es así? ¿Piensas que con solo una buena actitud nuestros problemas se resolverán por arte de magia?

Ante esta pregunta me encuentro en la misma línea que Jessica Buelga (que si aún no la conoces, te recomiendo pasar sin falta por su blog).

A modo de resumen, ella expone que existen tantas variables que intervienen en la consecución de un objetivo, que dejarlo todo a la actitud que posee la persona, es toda una osadía. Además, a esto hay que añadir que existen variables que están bajo nuestro control pero también existen otras que no, por lo tanto, no todo lo podemos controlar o bien esta sujeto a nuestra responsabilidad.

Es cierto que la actitud con la que afrontemos nuestra búsqueda de empleo es muy importante y es cierto que, hoy en día, se prima incluso ante ciertas aptitudes en un proceso de selección. Pero también, es cierto que, detrás de la actitud debe existir mucho trabajo (esfuerzo) de fondo y, como no, mucha ACCIÓN.

Por lo tanto, nuestra actitud, es decir, aquella disposición a actuar de una manera determinada ante un estimulo, sí está bajo nuestra parcela de responsabilidad y, sí depende de nosotr@s.

Es bien sabido que existen muchos tipos de actitud: positiva, negativa, neutra, proactiva, reactiva, interesada, altruista, colaboradora, manipuladora, pasiva, agresiva, asertiva, permisiva, emotiva, etc. Y que a lo largo de nuestra vida podemos adoptar diferentes tipos de actitudes dependiendo del modo en que percibimos la realidad a la que nos enfrentamos.

Pero si nos centramos en el ámbito del empleo y en la consecución de un objetivo propuesto (trabajo) ¿Qué actitud es recomendable adoptar?

Para responderte, te expondré un caso práctico y real. El caso de Ana.

Ana, que así la he llamado para salvaguardar su intimidad y anonimato, es una mujer a la que acompaño, actualmente, en su itinerario personalizado de inserción.

Ana es una mujer de 56 años que llegó a su primera cita, hace tres meses, muy desorientada y con una situación que, para ella, hasta ese momento, le era totalmente desconocida.

Posee un perfil profesional potente, lleno de experiencias, competencias y habilidades centradas en dos sectores, administración y docencia en lengua extranjera (inglés).  Además dispone de una continuidad laboral envidiable para los tiempos que corren.

Podríamos decir que Ana tiene un pedazo de curriculum. Sin embargo y, aún con este CV, no tardé en observar lo siguiente en su primera entrevista.

Su estado de ánimo no era precisamente alto, algo totalmente comprensible, ya que a nadie le agrada encontrarse en situación de desempleo y, su autoestima, tampoco se encontraba en el nivel más óptimo.

Hasta aquí, todos estos síntomas son lógicos y es algo habitual en las personas que atiendo en mí día a día. Pero hubo algo en ella que me llamó significativamente la atención. En cada una de las citas observaba una evolución muy rápida. Ana había cambiado su actitud con respecto a la original.

Transformó su actitud negativa, llena de pensamientos limitantes, como “soy demasiado mayor “o “no poseo determinada formación”, en actitud positiva.

¿Cómo lo ha hecho?

Visualizando su situación de una forma optimista, con independencia de las dificultades existentes y siempre tendente a la acción y a la búsqueda de consecución de objetivos.

Ana ha dicho a:

  • Sus ideas de emprendimiento.
  • Su aprendizaje en nuevas herramientas de búsqueda de empleo.
  • El conocimiento de sí misma (autoconocimiento).
  • La confianza en su potencial.
  • Investigar qué necesidades demanda su contexto más próximo (mercado), sector y perfil profesional.
  • La elaboración de su propia estrategia para mostrar su propuesta de valor.
  • La actualización continúa de su propio perfil.

Estos síes, se convierten en acciones que, una vez sean realizadas, retroalimentan su actitud positiva y generan al mismo tiempo más acción.

¿Qué ha obtenido Ana, en este tiempo, gracias a su actitud y el trabajo (acción) realizado?

¿Cuáles han sido sus primeros logros?

  • Participación en un programa de Emprendimiento.

Gracias al programa Vives Emprende de la entidad Acción contra el Hambre y a la implicación de sus profesionales, Ana está diseñando una estrategia de negocio que le ayudará a plantearse este objetivo profesional como una alternativa de empleo a medio-largo plazo.

  • Dominio de competencias digitales y uso de nuevas herramientas en la búsqueda de empleo.

Conceptos como CV online o 2.0 o CV por competencias ya no son desconocidos para Ana. La toma de conciencia de la existencia de un CV adaptado a cada perfil profesional, es hoy para ella, una realidad.

Además, se ha despertado en ella el interés por acceder y manejar las redes sociales desde una perspectiva profesional, algo a lo que, en un primer momento, era totalmente reacia.

  •  Participación en procesos de selección.

Su búsqueda activa y proactiva de empleo ha dado como resultado la participación en un proceso de selección muy exhaustivo y completo a través de una consultoría de RRHH. En ese proceso ha tenido la oportunidad de realizar test psicotécnicos y mostrar sus competencias en la lengua extranjera (inglés) a través de una entrevista.

  • Seguridad en sí misma.

Ana, día a día, muestra en cada una de las citas, más confianza en sus capacidades como profesional y en la capacidad de realizar un trabajo constante para lograr su meta.

  • Conocimientos de las necesidades del mercado, del sector y perfil elegido.

Ana ha considerado importante averiguar las necesidades de su mercado, conocer los requisitos de su perfil y elaborar una propuesta interesante que cubra las necesidades detectadas. Para ello, la autocandidatura se ha convertido, en este caso, en una estrategia a seguir.

 

Desconozco cuando se producirá la inserción de Ana y tampoco dispongo de una bola de cristal pero lo que si tengo muy claro es que, si continúa con esta actitud positiva y transformando su esfuerzo en acciones, estará cada vez más cerca de conseguir el objetivo propuesto (empleo).

“Gracias Ana por dejarme acompañarte en tu camino, ser testigo de tus logros y aprender cada día de tu Actitud.”

 

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2 respuestas a “Di Sí a la buena Actitud, di Sí a la Acción

  1. Quiero dar las “muchas gracias” a Reme por su ayuda, su paciencia, su dedicación y, sobre todo, por ser la clase de profesional que es.
    No tengo palabras para agradecerle lo bastante la confianza puesta en mi. Me parece una gran profesional, muy comprometida, sincera y, desde luego muy formada e informada, y actualizada, con un dominio increíble de los temas que competen al puesto que ocupa.
    Podría haber dado con otra orientadora, pero la casualidad hizo que me tropezara con la mejor.
    No cambies Reme; hay mucha gente que te necesita
    Un abrazo,
    Mª Rosa Pérez

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    1. La gracias siempre te las daré a ti Rosa porque, personas como tú, hacen que mi trabajo tenga sentido y sobre todo disfrute con él. Gracias por tu confianza y por dejarme ser testigo de tu crecimiento y desarrollo profesional. Es un placer crecer contigo.
      Un fuerte abrazo!

      Reme Arjona

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